02 mayo 2016

SE VOLVIÓ EL PRIMER DEMONIO



SE VOLVIÓ EL PRIMER DEMONIO


 Si Dios le negó algo es por él mismo, por su propio bien, no porque Dios se beneficiara de alguna manera.

 El cerdo infernal hundido en sí mismo y perdido en su miseria por practica la abominable egolatría narcisista infernal, no supo ver, entender, comprender, ni quiso escuchar tampoco.

 Temió por sí, solo miró lo que ambicionaba y por ello vio en Dios un enemigo, un contrario, alguien a quien vencer, someter y a quien responsabilizar de sus desgracias, penas, dolores, infierno.

 El infierno se lo provocaba en su ambición, con su deseo, en su guerra contra Dios, alimentando su orgullo, fogoneando su deseo de satisfacerse a sí en contra de Dios.

 Cuando Dios no le concedió lo que ambicionaba era para curarlo, corregirlo, reencaminarlo. No supo ver El Amor de Dios corrigiéndolo, reencaminándolo, salvándolo de hundirse en sí mismo.

 Encaprichado, odioso, resentido, quiso venganza contra Dios, se obsesionó con ganar, reinar, imperar y prevalecer.

 Buscó la vuelta, la forma de lograr lo que quería y estando furioso, hallándose totalmente descontrolado inició la guerra contra Dios.

 Su mismo orgullo delirante se vio derrumbado al comprender que no obtendría lo que deseaba, se sintió humillado, vencido, derrotado, pero no aceptó la Verdad, no vio el Amor de Dios corrigiéndolo, salvándolo, pensó mal de Dios y lo aborreció, despreció.

 El orgullo humillado, vencido, derrotado, se convierte en furia-odio-maldad-deseo de venganza, la presión de la humillación lo hace estallar, lo transforma y lo vuelve ese deseo destructivo.

 El ser se carcomió a sí mismo deseando ser adorado y terminó de autodestruirse al encenderse en furia cuando comprendió que no lo obtendría porque ahí pasó a desear venganza.

 La misma ruina y destrucción que quiso provocar a Dios y a sus planes, se la provocó a sí mismo, acabó de consumarla, se volvió el primer demonio.

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