02 mayo 2016

REBELDÍA ES ESCLAVITUD



REBELDÍA ES ESCLAVITUD


Tenemos miedo, no confiamos verdaderamente en Dios.

 Nos hundimos-encerramos en nosotros mismos, tememos por nosotros, no levantamos la cabeza-mirada-pensamiento.

 Obsesiva, desesperada e histéricamente pensamos en nosotros.

 Permanecemos en tinieblas, preocupados por nosotros, dedicados a adorarnos y a hacernos adorar.

 Así nos volvemos miserables, ególatras narcisistas infernales desesperados por lograr adoración para la falsa imagen de sí que construyen.

Tememos perder la imagen por la que somos adorados, aceptados y desesperados buscamos adoración y peleamos contra todos por ello buscando dominar, prevalecer e imponernos.

 Comprender que no controlamos ni podemos controlar, solo tenemos la fantasía de que controlamos. De esta fantasía debemos desengañarnos porque ahí es donde nos tiene atados, controlados el adversario y nos hace gobernar pero no reinar.

 Somos delirantes de orgullo, ególatras que se niegan a ver la realidad, queremos creer que dominamos y reinamos, pero la realidad es que no controlamos nada.

 Somos esclavos en la propia vida-casa-corazón y es una fantasía esa supuesta vida perfecta y controlada.

 Tenemos que renunciar a nosotros mismos, buscar la Verdad-Revelación constante de Dios y ahí Él viene a Reinar en nuestra vida y ahí es donde con y por Él reinaremos.

 Si generamos voluntad propia, estamos generando rebeldía. Esa voluntad propia no es tan propia, solo es negación de Dios, rebeldía contra su Voluntad.

 La rebeldía contra la Voluntad de Dios es el mismo espíritu-ser-esencia-palabra de satanás.

 El alma cree que es dueña de sí, pero es rebelde contra Dios y esclava de sí, de esa propia rebeldía. Considerar que la rebeldía es rebeldía siempre, en esencia es rebeldía, no obedece al alma, no la sirve, solo la opone a Dios, la controla.

 Esa rebeldía-orgullo-mentira es la fantasía que el alma quiere creer. Quiere creer que es dueña de sí, que se basta a sí misma, pero se niega a ver que es esclava del miedo, de la preocupación por sí, de su propia debilidad y que se deja dominar-controlar-someter por el adversario que le ha dado esa falsa libertad.

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