04 mayo 2016

¿POR QUÉ PADECEMOS EL INFIERNO EN VIDA?



¿POR QUÉ PADECEMOS EL INFIERNO EN VIDA?


 Nos rodean los demonios librados del abismo aprovechando la ausencia de Dios.

 Cada uno en su vida siente-padece el embate infernal abominable de los demonios que han salido del infierno y andan sueltos sobre la faz de la tierra con patente de corso.

 Es inevitable, es abominable, no se puede hacer mas que padecer, y encima, lo que se ve hacia adelante, es peor, así que, muchas almas se desmoronan, hunden, enloquecen o simplemente se dejan arrastrar.

 Bueno, es tiempo de dejar de lamentarse, es hora de dejar de arrastrarse como gusano y de ponerse de pie.

 Si continuamos arrastrándonos sobre la faz de la tierra entre lamentos, llantos, quejas, angustias, histeria, berrinches, etc., continuaremos siendo humillados, pisoteados, arruinados.

 Si nos comportamos como gusanos o larvas de demonios, vamos a seguir siendo tratados como tales.

 Debemos tomar consciencia real de que somos hijos de Dios y luego, obrar en consecuencia, comportarnos como verdaderos hijos de Dios.

 Esto significa que debemos buscar a Dios, discernir su Voluntad, colaborar en su Revelación-Vuelta-Paso-Venida, tenemos que salir del abismo de infernal egolatría narcisista, dejar de lamentarnos por nosotros mismos y comenzar a buscarlo-seguirlo-obedecerlo.

 Si queremos pasar por el mundo como criaturas sin Dios, padecemos el infierno como demonios que son criaturas sin Dios, seres que han querido ser por sí mismos y sin Dios, incluso en contra de Él.

 Delirando de orgullo, queriendo creer y buscando demostrar que nos bastamos a nosotros mismos, supuramos soberbia, y eso es lo que nos deja sin Dios.

 Pasando por el mundo sin Dios, sufrimos las consecuencias de estar sin Él, entonces, por mas que nos quejemos, hemos provocado lo que nos hace padecer.

 Por mas que nos quejemos-lamentemos, si no remediamos la causa de lo que nos hace padecer, vamos a seguir sufriendo el infierno que nos cae encima.

 Esto significa que, si no dejamos de ser ególatras caprichosos soberbios, seguiremos padeciendo el infierno en vida.

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