30 mayo 2016

NO SON MUCHAS LAS OPCIONES Y SON FEAS TODAS



NO SON MUCHAS LAS OPCIONES Y SON FEAS TODAS


 Nuestro ‘yo’ quiere llevarnos a fuerza de caprichos a obtener la satisfacción que desea, quiere imponernos que le procuremos lo que busca, ambiciona, quiere, desea sin portarle mas nada ni nadie.

 Nos enloquece, no nos da reposo ni de día ni de noche, nos atormenta, castiga y ataca con furia colocándonos en un infierno mientras no le procuramos lo que desea.

 Llama la atención y quiere que le hagamos caso a él, que nos dediquemos a satisfacerlo y conformarlo, desea ser nuestro dios y señor, tenernos de esclavos.

 No nos permite prestarle atención a Dios y si lo hacemos, nos hace la guerra, se alía con el adversario para atormentarnos, castigarnos e imponernos un infierno en vida.

 En definitiva, nos vuelve desgraciados tanto si lo satisfacemos como si no, porque si lo satisfacemos nos aparta de Dios arrojándonos a las tinieblas, sumergiéndonos en vicios y exponiéndonos a demonios.

 Si no lo satisfacemos también nos arrastra a tinieblas y expone a demonios introduciéndonos en castigos infernales ya desde ahora.

 Así es como vivimos una existencia abominable, propia de desgraciados en todo aspecto y sin salida, remedio o solución, vivir es un castigo, un infierno abominable, repugnante y sumamente despreciable.

 De esta manera es como se cumple aquello que esta escrito, los vivos envidian la suerte de los muertos.

 Y lo peor de todo esto es que recién empieza, esto es el preludio, el inicio, solo el comienzo del infierno sobre la tierra, será abominable desolación sin alivio, consuelo, salida o solución.

 La verdad es espantosa, pero ahora no podemos hacer mas que padecer, soportar y encima, perseverar en el esfuerzo de enderezar el camino, pues de lo contrario, mañana será peor.

 Tenemos que aprender a negarnos a nosotros mismos, hacernos fuertes a la fuerza  sin remedio, no desviarnos, soportar la abominable desolación como purificación para que no se convierta en castigo.

 Lo único que se puede hacer ahora es crecer o decrecer, es decir, crecer por medio del dolor o hundirse en el dolor volviéndose peor.

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