04 mayo 2016

MENSAJE DE DIOS PADRE (03 May 16), y explicación



MENSAJE DE DIOS PADRE (03 May 16), y explicación


“Preparaos para la Segunda Venida de mi Hijo a vuestra vida, no cerréis el corazón buscad la Luz Verdadera”.


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EXPLICACIÓN DEL MENSAJE:



1.- “Preparaos para la Segunda Venida de mi Hijo a vuestra vida,…”:


 Prepararse para la Segunda Venida del Señor significa empezar a orar, salir del abismo de egolatría narcisista infernal.

 Quiere decir que hay que dejar de dedicare a satisfacer el ego, abandonar la enfermiza, caprichosa, obtusa, terca y testaruda dedicación al ego.

 Tenemos que dejar de buscar concretar la voluntad propia, hay que empezar a buscar a Dios, su Voluntad y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Preparase para la Segunda Venida es eso, salir de sí, de los caprichos, de la guerra inútil contra Dios, es dejar de querer hacer valer la propia voluntad.

 Comprender que si estamos dispuestos a satisfacernos a nosotros mismos, siempre los demonios nos van a perturbar, perseguir, pinchar, instigar y desafiar para que lo hagamos, es decir, para que nos dediquemos a nosotros y no a Dios.
 Esto ocurre incluso aun cundo creemos que servimos a Dios, inconscientemente estamos oponiéndonos a Él al pensar en nosotros, al odiar a otros, al pedirles a otros lo que no pueden dar.

 Comprender que les pedimos a otros lo que no pueden ni quieren dar, aquello que esta fuera de su alcance.

 Ellos no tienen porque obedecernos, satisfacernos, conformarnos, somos nosotros los que debemos aprender la Verdad, comprender la realidad, dejar de pedir peras al olmo, no podemos esperar, querer, buscar o desear de otros, tenemos que aprender a esperar a Dios y aprender a esperarlo todo de Él.

 Tampoco debemos exigirnos a nosotros lo que no podemos dar. Tenemos que aceptar la realidad, aceptar la Verdad, no podemos odiarnos por aquello que escapa a nuestras manos, lo que no podemos evitar o cambiar.

 Comprender que los demonios nos engañan y tientan para que odiemos.

 Nos azotan-castigan para demolernos. Después dejan de atacarnos y se ofrecen a reconstruirnos, nos instigan a buscar como salvación, salida, consuelo, aquello que no vamos a obtener, conseguir, encontrar.

 Esto lo hacen para que generamos mas odio, rabia, furia, maldad, deseo de venganza, porque saben aquello a lo que nos dirigen, a lo que nos va a frustrar, a lo que no vamos a poder obtener.

 El objetivo de esos cerdos es hacernos generar mas odio donde saben que siempre mas fácilmente odiaremos.


2.- “…No cerréis el corazón buscad la Luz Verdadera”:


 Cerramos el corazón al encapricharnos, al querer hacer lo que es nuestra voluntad sin importarnos anda ni nadie.

 Cerramos el corazón al hacer lo que queremos sin límite alguno, perdiendo toda razonabilidad y donde terminamos siendo fanáticos de lo que somos y hacemos esclavizándonos.

 Hacemos por demás, incluso lo que no quiere Dios, lo que no nos pide, somos fanáticos sin fe encerrados en nosotros mismos que no hacen otra cosa mas que pensar en sí y preocuparse inútilmente.

 La Luz Verdadera es Dios mismo, es Su Voluntad Revelada-expresada en su Palabra que comunica su Espíritu-Ser-Esencia.

 Las almas se hunden-encierran en sí, se ahogan en la culpa, temen por sí y rechazan la Verdad, es sumergen en tinieblas exponiéndose a los enemigos infernales.

 No conocen otra cosa mas que tinieblas, sufrimientos, padecen el infierno en vida, y es porque están viendo la necesidad misma de Dios, la justicia, la ausencia de Dios que han provocado, las tinieblas que han generado.

 En vez de seguir lamentándose por sí, en vez de seguir arrastrándose en el fango, en vez de continuar teniéndose lástima y enfermiza e infernal autocompasión abominable, deberían levantarse, buscar la edad, la Revelación de Dios, esa Luz Verdadera.

 Solo la Palabra de Dios hace libres a las almas, pero si no buscan su Revelación, no son ni serán libres, continuarán como esclavas del miedo, de las dudas, de la preocupación, del infierno de ausencia de Dios que provocaron al prescindir de Él aun diciendo que tienen fe.

 Pide que no cerremos el corazón, que no sigamos el camino de caprichos, que dejemos de dedicarnos a imponer la propia voluntad.

 Finalmente llega el momento en el que hay que elegir, o Dios o contra Él, es decir, tenemos que elegir a Dios verdaderamente o lo que decimos que hacemos por Él, aquello de o que estamos orgullosos.

 Tenemos que elegir entre Dios y nuestro orgullo, no se puede servir a dos patrones a la vez, no puede haber un doble comando, no se puede adorar a dos dioses porque solo uno es Dios.

 Comprender la necesidad de buscar a Dios verdaderamente, de escucharlo realmente porque podemos suponer que Dios quiere una cosa cuando en realidad quiere otra.

 No hay que guiarse por razonamientos, suposiciones o costumbres, debemos buscar su Revelación, ir al encuentro real con Dios, elevarnos en la oración y perseverar en esta hasta encontrarlo.

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