18 mayo 2016

EL SACRIFICIO MAS EXTREMO DE SÍ, ES EL COMIENZO DE UNA NUEVA CREACIÓN



EL SACRIFICIO MAS EXTREMO DE SÍ, ES EL COMIENZO DE UNA NUEVA CREACIÓN


 Nos hallamos postrados, estancados y no hay salida, solo un eterno y abominable presente infernal en el que no hay mas remedio que padecer el embate de todos los enemigos espirituales.

 De esta postración y abatimiento solo se puede salir por una intervención Divina, Solo Dios, El Es El Señor, Él Es El Salvador.

 Del abismo en el que nos hemos sumergido solo podemos levantarnos poyados en Dios, de este sepulcro maldito de egolatría narcisista infernal solo podemos salir volviendo a Dios porque solo Él puede sacarnos, rescatarnos, redimirnos.

 Ahí abajo, donde yacemos y nos arrastramos lamentándonos por nosotros mismos y preocupándonos hasta el abominable hartazgo infernal, debemos ofrecer un Santo Sacrificio Espiritual.

 Debemos realizar una verdadera negación de nosotros mismos.

 Esto debe ser hecho en el mas absoluto vacío y en la mas abominable desolación, imitando de esta manera el Santo Sacrificio que Jesús, El Señor, ofreció en la Santa Cruz.

 No hay consuelo, sostén, ayuda, fuerza, no hay nada, es todo vacío y desolación, es todo abominable, repulsivo, s encuentra todo paralizado.

 No hay voluntad de hacerlo, no hay fuerza, no hay nada, solo nada, una inmensa y abominable nada, gris, apesadumbrada, estancada, paralizada, un eterno presente inmóvil.

 Ahí es que hay que negarse a sí mismo, hacer el sacrificio del amor, ofrecerse a sí mismo a la Voluntad de Dios, aceptando lo que Él ha querido, o no queriendo, lo ha permitido.

 Tal sacrificio puede realizare por amor a Dios, pero como llegamos a esta instancia en nutro ser natural y vemos-conocemos-experimentamos nuestra indigencia, no hay amor ni voluntad de amar.

 Al final se hace por obediencia, pero todavía puede ser mas esforzado y sacrificado todavía.

 Puede hacerse solo porque sí, sin siquiera ser por obediencia, cuando hay libertad absoluta para hacerlo o no, cuando Dios dice que es enteramente voluntario, opcional.

 Mas esforzado y meritorio no puede ser el Santo Sacrificio Espiritual.

 Otra vez, considerar los requisitos para el extremo sacrificio de sí: Es en la mas absoluta nada, en la abominable desolación, no es ni siquiera por obediencia, es solo porque sí, y no hay fuerza alguna, voluntad, no hay nada.

 A esto se añade el hecho de llegar a ese momento extenuado luego de duros combates espirituales y también la cuestión de que claramente Dios ha dado libertad absoluta para hacerlo o no, de manera que es erección del alma ofrecerlo.

 El Santo Sacrificio Espiritual ofrecido de esta manera, en este extremo, tiene la habilidad de devolver la Presencia de Dios no solo al alma que lo realiza-ofrece, sino también al mundo, reestablece el verdadero culto, reenciendo el fuego del verdadero amor a Dios y logra enlazar cielo y tierra porque dicha alma adquiere una segunda naturaleza real y llega a ser verdaderamente hija de Dios.

 También abre una puerta en el cielo por la que las bendiciones llegan, es el comienzo de una nueva creación.


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