22 mayo 2016

DEJAR A DIOS SER DIOS



DEJAR A DIOS SER DIOS


 Debemos dejar que cada uno continúe su camino, hay que liberar a las personas y no intentar retenerlas.

 Mientras tratamos de que otros hagan lo que queremos, dejamos de hacer lo que debemos, no estamos haciendo nosotros lo que nos corresponde.

 Diciendo que es por el bien de otros pretendemos hacerles hacer o imponerles no hacer, no los liberamos, queremos manejarlos, manipularlos, buscamos imponerles nuestra voluntad.

 Ahí es donde obramos dominados por el miedo y es ahí donde los demonios nos manipulan, donde los cerdos nos imponen su voluntad y donde terminamos siendo rebeldes a Dios obrando miserablemente por y para nosotros mismos a la vez que tratamos de convencernos que es por el bien de otros.

Cada uno debe seguir su camino, alcanzar su destino.

 Puede ser que realmente queramos el bien para otros, pero no conocemos a ciencia cierta cual es ese bien, tampoco sabemos si condene que padezcan el mal ahora y luego por ellos mismos busquen el bien que ahora no quieren aceptar.

 No somos dioses ni podemos ocupar el lugar de Dios, debemos dejar de querer meternos en todo, dejar de pretender que nos tengan en cuenta.

 Tenemos que buscar a Dios, discernir Su Voluntad y obedecerlo a Él, esto es lo esencial, esto es lo que no hacemos mientras que andamos muy preocupados por imponer nuestra propia voluntad a otros impidiéndoles ser libres e impidiéndoles seguir su camino.

 Por su bien o por su mal, es el momento de dejar que cada uno siga su camino, la elección ya fue realizada, es el tiempo de definiciones, de alcanzar el destino. Otra vez, mientras tratamos de hacer que otros hagan lo que queremos, dejamos de hacer lo que debemos.

 Comprender que acusamos a otros de no hacer lo que deben pensando egoístamente en nosotros mismos y pretendiendo que nos tomen en cuenta, pero dejamos de ver que no hacemos nosotros lo que debemos que es obedecer a Dios y seguir al Señor, Su Hijo, El Mesías.

 En este mismo sentido debemos considerar la relación con Dios, mientras pretendemos que Dios haga lo que queremos, dejamos de hacer lo que debemos delante de Él.

 Tenemos que darle completa libertad, dejarlo a Él Ser y Hacer y seguirlo, nosotros tenemos que hacer lo que debemos y lo que debemos es obedecerlo, El Es Dios y Sabe lo Que Hace, así como y cuando lo hace.

 Es el momento para darle a Dios la libertad de que haga en nuestra vida su Vida, Que Haga Su Voluntad, y es así como tendrá Vida-Presencia en nosotros y es de esta manera como tendremos su Vida.

 Mientras pretendemos que Dios haga lo que queremos, le estamos impidiendo que haga lo que quiere, puede, sabe hacer, entonces, estamos privándonos de El e imponiéndonos el infierno que nos arruina, estropea, atormenta y encamina a la perdición eterna.

 Una vez mas, debemos darle a Dios libertad de Ser Dios, de Hacer en nuestra vida como Él quiera, y para esto, tenemos que hacer lo que nos corresponde, es decir, confiar, seguirlo-obedecerlo, discernir Su Voluntad y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida y en el mundo.

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