06 mayo 2016

CORRE SEVERO RIESGO DE PERDERSE



CORRE SEVERO RIESGO DE PERDERSE


 Nos encontramos perpetuados en un estado lamentable, estancados, pudriéndonos, degradándonos, corrompiéndonos, estropeándonos.

 Es un estado infernal lamentable en el que solo podemos sufrir y por el que no conocemos otras cosas mas que aquellas que son propias del infierno.

 Nos hallamos paralizados, traumatizados, existiendo como desgraciados, paralizados en el dolor, eternizados en el sufrimiento angustiante, desesperante, histérico e infernal.

 Es abominable, pero no hay otra cosa mas que dolor y sufrimiento, es como sufrir un trauma abominable constantemente, el dolor es agudo, el alma sufre y no hay remedio, salida o solución, solo dolor y la posibilidad de seguir sufriendo.

 Peor aun es comprobar que nada puede hacerse, mas abominable todavía es comprobar que intentando algo para liberarse solo engendramos mas tormentos, castigos, espacias, padecimientos, infiernos en vida.

 Estamos paralizados, inmóviles, reducidos a una condición infernal, traumatizados, agobiados y padeciendo sin remedio, salida o solución.

 Ahí el alma se consume en odio, furia, maldad, deseo de venganza, no hace ni quiere hacer otra cosa y si eso hace, también engendra mas sufrimiento, es un círculo vicioso autodestructivo.

 El alma yace postra traumatizada y sin mas remedio que perpetuarse en ese estado, se frustra, se vuelve resentida y comienza a considerar que lo malo es bueno y que es justo hacer padecer a otros y volverlos unos malditos desgraciados como ella.

 Si no depone su orgullo, si no se rinde, si no admite la necesidad de Dios, si no se corrige, no va a salir de esa abominable postración, de ese infierno auto-degradante en el que está pudriéndose y por el que está pasándose del otro lado, es decir, en el que está entregándose a la perdición y a los enemigos infernales.

 No es ni quiere ser libre, se halla postrada, tiene que hacer un esfuerzo, negarse, sacrificarse, elevarse, dirigirse a Dios, dejar de arrastrarse, dejar de entregarse a la perdición.

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