01 mayo 2016

CELOSA DE SÍ



CELOSA DE SÍ


 Tomamos consciencia de nuestra adquirimos verdadero conocimiento de lo que realmente somos, podemos, tenemos, sabemos, etc.

 Eso es luz verdadera sobre nosotros, verdadero conocimiento de sí mismos, nos vemos hundidos en el abismo desolado de nuestro ser desamorado.

 Eso somos, eso valemos, eso podemos, eso tenemos, es decir, una gran nada y menos que nada aun.

 Es un abismo, abismo de miserias, miedo, preocupación por sí, caprichos, odio, furia, maldad, espanto, etc.

 Siendo realmente conscientes de la propia miseria, tomando verdadero conocimiento de nosotros mismos, sufrimos el espanto propio de ver semejante abominación infernal.

 Temiendo por nosotros nos volvemos demoníacos en la obsesión por querer evitar el ser odiado a la vez que se mezclan sentimientos de odio, deseos de venganza, aversión al mismo amor, repulsión a lo que es bueno, etc.

 Se genera pánico, una muerte en vida, un espanto infernal, real preocupación por sí hasta el punto de ahogarse sin hallar salida en el vaso de miserias inmundas en el que nos convertimos.

 Perdidos en el pánico surge odio, desprecio, maldad, rechazo a otros, a la vez que el temor de padecer lo mismo, y esto se alimenta mutuamente, es decir, temiendo el desprecio, rechazo, odio, castigo, etc., de otros, se les responde de igual manera aun cuando no lo hayan siquiera pensado o deseado y mucho menos intentado.

 Acá abajo surgen los celos, ese enfermizo e instintivo amor a sí mismo, totalmente irracional y absoluto, el alma se defiende conduciéndose por lo que teme y se imagina, por lo que el mundo le dice y lo que los demonios le sugieren.

 Ahí es donde odia, desprecia, aborrece y rechaza, acusa, persigue, destruye, etc., y todo de manera totalmente irracional, instintiva, dominada por el miedo, disociada de la realidad, perdida en su fantasía, vencida e impulsada por el odio-veneno que en su interior surge.

 El alma permanece hundida-perdida en sí, es sumamente consciente de sí, y por ello es totalmente inconsciente de la realidad, ve todo detrás del velo de su miseria miedosa, odiosa, resentida y pusilánime convirtiéndose en histérica maniática odiosa y despreciativa que va de venganza en venganza.

 Realmente esta celosa por sí, de sí, no hace mas que pensar en sí en el abismo de egolatría miedosa en el que se ha convertido, y ahí abajo no ve, no entiende, todo lo percibe de manera distorsionada suponiéndose odiada, creyéndose despreciada y acusando a todos por ello, temiendo siempre el abandono y rechazo, viéndolo como real y reaccionando instintivamente contra ello.

 Temiendo por sí a este extreme se vuelve sumamente controlante, dominadora, obsesiva en su deseo de tener poder, control, imponerse, reinar, prevalecer, es decir, se hace histérica caprichosa y a la vez desprecia, humilla, porque cree que así domina mientras que escupe el veneno que fermenta porque odia y desprecia a quien teme que la desprecie, rechace o abandone.

 En el abismo de su egolatría teme y ve como real o inminente el desprecio y se defiende instintivamente tratando de evitarlo, y es ahí donde se vuelve mas obsesiva, dominante, controlante, odiosa y resentida. Ahí es donde termina provocando lo mismo que desea evitar.

 La solución no es controlar ni culpar a otros como lo hace instintivamente, sino que consiste en vencer el miedo, confiar, buscar la verdad y hacer lo contrario, dar libertad.

 Cuanto mas se obsesione por prevalecer, reinar, dominar, imperar, cuanto mas trate de obligar a otros a que la tomen en cuenta y obedezcan, menos lo va a conseguir. A la vez, mas va perder el control de sí y mas se va a hundir en su abismo temiendo mas aun por sí.

 Evidentemente, termina provocándose le infierno que la consume, destruye, o sea, se autodestruye y siempre culpando-responsabilizando a otros.

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