30 mayo 2016

ADQUIRIR VERDADERA AUTORIDAD



ADQUIRIR VERDADERA AUTORIDAD


 La verdadera autoridad no es fruto de la violencia, sino de vencerse a sí mismo.

 Por violencia se imponen, hacen prevalecer la voluntad propia y construyen poder, pero es precario, son odiados y padecerán la venganza.

 La autoridad real es fruto de vencerse a sí mismo, negarse, entregase a la Voluntad de Dios, porque ahí Dios permanece en el alma y Él Es El Poder Mismo, de Él mana la autoridad que hace retroceder a todos los enemigos.

Siempre es necesario vencerse a sí mismo, luego los enemigos caen solos, ceden, no tienen poder, solo tienen poder mientas que lo tienen dentro de nosotros, en nuestra vida, cuando somos ególatras, caprichosos, rebeldes a Dios y semejantes a ellos.

 La mejor manera de vencer a satanás y hacer retroceder a las tinieblas es vencerse a sí mismo, obedecer a Dios, aceptar su Voluntad.

 Mejor aun todavía es aceptar esa Voluntad permisiva de Él en la que nos toca padecer como unos malditos condenados en este mundo y en la que permaneciendo firmes, damos testimonio de la Verdad a imagen y semejanza del Señor, Jesús, El Hijo de Dios.

 Ahí es donde vencemos a todos los enemigos espirituales, los hacemos retroceder, los derrotamos y los arrojamos al infierno.

 Las mas violentas batallas son para vencerse a sí mismo para obedecer a Dios y colaborar en el triunfo de su Voluntad, y éstas son las mas gloriosas, así como las mas ocultas y hasta incomprendidas en el mundo.

 El combate espiritual no es grato, es necesario, recordar al santo de Job, milicia es la vida sobre la faz de la tierra.

 Si no nos vencemos a nosotros mismos, estamos derrotados y somos eslavos en la propia vida-casa-corazón y así pasaremos al infierno, pues la eternidad no puede ser diferente de lo que hacemos y como existimos acá que es su preludio.

 Comprender que debemos forjarnos una eternidad real, divina, espiritual, superior, no infernal y ególatra, miserable, si no nos vencemos, si no derrotamos la voluntad propia instigada y manipulada por nuestros enemigos, ya estamos arruinados ahora y para siempre, para toda la eternidad.

 A la fuerza podemos llegar a vencer a los demonios, pero dijo El Señor que no debemos alegrarnos porque nos obedezcan, sino por tener escrito el nombre en el Cielo.

 En eso debemos empeñarnos, los demonios nos distraen llamándonos a la batalla porque se alimentan de nosotros mientras que perdemos tiempo tratando de echarlos.

 Debemos quitarle sustento, no dejar que se apeguen, llenar el vacío, buscar donde se abrocharon-adhirieron-apegaron, desatar ese nudo, eliminar esa rebeldía que les abrió la puerta y nos dejó a su merced.

 Comprender que la mejor manera de vencer a satanás es no siendo como él, por ello es que debemos ser obedientes a Dios hasta la muerte.

 El que tiene Autocad sobre sí mismo por haberse vencido-negado para obedecer a Dios colaborar en su triunfo, es verdaderamente libre y ha obtenido la verdadera victoria.

 Tal victoria en el mundo puede ser tomada por derrota desde el punto de vista terrenal, porque en el mundo se celebra la rebeldía contra la Voluntad de Dios.

 La victoria real es obedecer a Dios y renunciar a sí mismo, o sea, abrazar la Cruz.

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