06 mayo 2016

¿A QUIÉN SIRVEN?



¿A QUIÉN SIRVEN?


 El deliro orgulloso es una piedra de molino al cuello, es lo que nos hunde-pierde-entierra en el mundo apartándonos de Dios.

 Esa fingida y abominable autosuficiencia infernal es la que esta arrastrándonos al abismo, colocándonos en tinieblas y exponiéndonos a los enemigos infernales.

 Debemos rendir el orgullo, dejar de sentirnos satisfechas de practicar la abominable egolatría narcisista infernal, debemos dejar de hacer aquello que nos perjudica.

 Hacemos lo que nos arruina, estropea, expone a los enemigos, lo que nos hace padecer el infierno en vida.

 Nos dedicamos a vanidades dejando por ello de hacer lo que debemos, nos condene y es verdaderamente importante, lo esencial y primero.

 Lo esencial y primero es buscar a Dios, discernir Su Voluntad, luego obedecerlo, obrar en consecuencia, colaborar en que nos dirija, guíe, encamine.

 Somos estúpidos nerviosos que corremos sin rumbo, salimos corriendo desesperado y no sabemos ni donde vamos.

 Lo primero, lógico, racional, deducible, es establecer el rumbo, ¿Dónde voy?, después, ¿Cómo voy?, y finalmente, ¿Por dónde voy?.

 Vamos al Cielo, a Dios mismo, vamos obedeciéndolo y vamos por el camino que Él nos va llevando.

 Esto significa que es absolutamente esencial discernir Su Voluntad siempre y en todo, Él Es Dios y es lógico que dependamos de Él, nos dejemos conducir por Él.

 Es incoherente lo que muchos hacen, dicen que van a Dios pero no lo miran, no lo buscan ni le prestan atención. Muchos dicen que lo sirven, pero si no lo escuchan, si no disciernen su Voluntad y no saben lo que quiere, ¿Cómo es que lo sirven?.

 Hacen cualquier cosa y se la revolean esperando que Él los felicite por ello cuando ni siquiera le han preguntado lo que quiere, ¿A quién sirven?, ¿Y encima están orgullosos?.

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