09 abril 2016

NO QUIEREN MADURAR, SE AUTODESTRUYEN



NO QUIEREN MADURAR, SE AUTODESTRUYEN


 No son mas que el colmo del mentiroso, en su delirio de orgullo siempre la culpa es ajena, siempre son inocentes, por ello es que la Verdad es simple, son unos ególatras cobardes esforzándose en creer la mentira que desean que sea realidad.

 Aun comprobando la realidad, aun viendo la Verdad claramente expuesta en los hechos, siguen negándola, continúan esforzándose en mentirse, engañar y hacer creer sus farsas-fantasías-delirios.

 Llegan a dar asco por lo repugnantemente chantas, farsantes y embusteros que son, no saben ni quieren hacer otra cosa mas que esforzase en vivir una fantasía negándose a ver que por ello están auto consumiéndose, autodestruyéndose, arruinándose de manera irrecuperable.

 Son como demonios, víboras repugnantes, mienten y pretenden engañar y al final se vuelve patológico, mentirosos seriales, mienten porque sí.

 Son esclavos de la mentira, es decir, escupen-vomitan sus fantasías, ya no tienen contacto con la realidad, todo es evasión, engaño, disociación, encierro en una realidad virtual que creen que controlan pero de la que han llegado a ser esclavos.

 No tiene mas que un deliro de orgullo, satisfecho como demonios dicen estar conformes consigo y no reconocen error o defecto alguno, incluso hasta hay quienes creen que en ese estado sirven a Dios cuando son sumamente semejantes a serpientes.

 Tanto se han mentido que son esclavos-dependientes de la mentira y ya no ven la realidad siquiera, antes sostenían un doblepensar, pero ya ni eso, reina la mentira, prevalece la fantasía, impera el engaño, todo es hipocresía y plenamente convencidos se arrastran sobre la faz de la tierra destilando orgullo, supurando soberbia.

 Su mismo delirio prevalece y ustedes lo adoran, le creen y lo sirven-conforman adulándolo como esclavos pusilánimes.

 Ese delirio orgulloso es totalmente egoísta, cerrado y finge ser autosuficiente, su interés único es el poder, mandar, imperar, hacerse obedecer y ustedes son esclavos en su propia casa-tierra-vida-corazón porque lo tienen adentro.

 Encima se esfuerzan en creerle, se sacrifican para conformarlo, no son ni quieren ser libres, solo tienen mentira, engaño, error, fantasía, de manera que su existencia es una autodestrucción, camino de ruina, corrupción, degradación.

 Cuando las personas llegan a este estado de degradación, n ose arreglan fácil, casi no se recuperan, porque son idiotas y se sienten satisfechas y orgullosas de serlo, es mas, creen que las otras son idiotas y ellas vivas o inteligentes.

 Acá la única solución es el tropiezo en el que irremediablemente se pulveriza, arruina, vaporiza, destruye el orgullo.

 La Verdad misma golpea a las almas que se hallan en ese estado delirante devolviéndolas forzosamente a la realidad, llamándolas a la realidad, invitándolas a recapacitar y a reconsiderar sus caminos.

 Visto de otra manera, llega el tropiezo inevitable, las personas chocan con sus propios límites, incapacidades, con su mismo ser inútil.

 Ahí es donde tienen la última oportunidad de aceptar la Verdad, de ver la realidad, de volver de sus delirios orgullosos infernales, de dejar de drogarse con soberbia como lo vienen hacino diaria y generosamente.

 Chocando con sus propios límites, tropezando con su propia incapacidad y padeciendo su misma torpeza, tienen que ver que eso es lo que son, saben, pueden, tienen, merecen, etc.

 Si no hacen esto, si continúan buscando culpables, si siguen queriendo hallar responsables para sus desgracias, lo único que hacen es continuar eligiendo la mentira, el engaño la falsedad, la fantasía, el error, o sea, siguen trabando para su autodestrucción.

 En definitiva, son cobardes, no quieren madurar, son ególatras como nenes inmaduros, celosos de sí, preocupados por lograr llamar la atención, quieren tener a todos pendientes de sí satisfaciendo su ego abismal del que ya son esclavos y fieles adoradores, siervos inútiles infernales.

 No quieren madurar, se autodestruyen, quieren creer que son grandes y solo son grandes en soberbia, fantasía, delirio de orgullo.

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