18 abril 2016

DOS PREDESTINACIONES



DOS PREDESTINACIONES


 Tenemos una predestinación dada por Dios, aquello que Él quiso para nosotros, para lo que nos ha pensado, deseado y finalmente creado.

 Esa predestinación genérica es a ser felices con y por Él, en y de Él.

 Alcanzarla depende de nosotros, de salir de nosotros mismos convirtiéndonos en ofrenda, volviéndonos amor-entrega a Él, es decir, vivir obedeciéndolo-siguiéndolo en su Voluntad.

 También tenemos otra predestinación que no procede de Dios.

 Esta es la que determina nuestra concepción.

 Somos concebidos con y en pecado, limitados, recibimos la limitación de nuestros padres y la adquirimos por herencia.

 Los hijos son lo que eran los padres al momento de concebir, son el resultado lógico de la unión de los progenitores. Lo que los padres eran al momento de concebir determina lo que serán los hijos.

 Esa predestinación es buena y mala a la vez, porque los padres tienen virtudes y vicios.

 Ahí esta el trabajo personal de cada uno, ahí esta el esfuerzo de cada persona por salir de sí y de sus propios límites buscando la Voluntad de Dios y entregándose a la predestinación de Dios.

 Si las almas no luchan contra su naturaleza corrupta, viciosa, deforme, ésta prevalece, cree, se impone y acaban dejándose arrastrar, terminan entregándose a una mala predestinación que no les fue dada por Dios.

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