07 enero 2016

SU ORGULLO NO ES CORONA SINO RAÍCES



SU ORGULLO NO ES CORONA SINO RAÍCES


 Las personas buscan excusas para no madurar, crecer, para no salir de su ego, para continuar dedicándose miserablemente a sí mismas.

 Quieren seguir dando vueltas inútiles, evadiéndose de la realidad, encerrándose en sus delirios orgullosos y viciosos.

 Son miserables, son desamoradas, no quieren modificar su ser y hacer, no quieren ni siquiera por su propio bien moverse.

 Desean continuar satisfaciendo su ego, vicios, inmundicias, abominaciones, etc., quieren seguir siendo esclavas del infierno ya desde este mundo.

 No ven ni quieren ver, no quieren ni siquiera advertir que están autodestruyéndose, arruinándose, corrompiéndose y que lo están haciendo de manera tal que son ya casi irrecuperables, no podrán remediar la ruina que se provocan.

 Miserables cerdas ególatras narcisistas infernales, son y quieren ser semejantes a demonios, unas desamoradas viciosas, corruptas, abominables evadidas de la realidad y perdidas en sus delirios orgullosos.

 Llegan a forjar una histeria infernal insoportable con tantos caprichos, en todo quieren hacer lo que se les viene en ganas sin siquiera ver las consecuencias, no advierten como están deformándose, estropeándose, encerrándose en un laberinto de caprichos infernales.

 Solo quieren satisfacer ese delirio, esa histeria infernal, esa fantasía que llevan revoloteando sobe sus cabezas orgullosas.

 Lucen su autosuficiencia como corona resplandeciente cuando en realidad solo es una cornamenta infernal. No se encuentran de pie encumbrándose en el mundo como suponen, se hallan de cabeza sumergiéndose en el abismo de su ego y encaminándose al infierno.

 Su orgullo no es corona, son raíces que se entierran en el infierno y que los demonios pueden usar como lazos, cadenas e hilos para manipularlas, esclavizarlas e instrumentalizarlas.

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