04 enero 2016

SOLO SE MADURA OLVIDÁNDOSE DE SÍ



SOLO SE MADURA OLVIDÁNDOSE DE SÍ


 Mientras se encuentren dedicando tiempo y esfuerzo en hacerse amar, satisfacer su ego, conformar su orgullo, acallar su miedo, no van  atener fuerza, voluntad, capacidad ni tiempo ni ganas de dedicarse a lo que deben.

 Si no hacen lo que deben, no van a ver otra cosa mas que el vacío y la desolación que están provocando, el infierno de egolatría narcisista infernal en el que están sumergiéndose.

 Si no cortan esos lazos miedosos, si no sueltan amarras, si no dejan de buscar la aprobación de otros, van a seguir ahorcándose con su propia cuerda.

 Esto es como cuando una persona no corta el cordón umbilical y no crece, no madura y no evoluciona.

 Si no dejan de buscar la aceptación y reconocimiento de otro, si no dejan querer la aprobación del mundo, no van a poder enderezarse, siempre van a ir por malos caminos.

 Tienen que cortar eso que les ata, que condiciona y que termina determinando el rumbo.

 Es miedo, es egoísmo, es preocupación inútil por sí, es una falsa seguridad que provoca una ruina actual y eterna, que determina o condiciona el crecimiento y desarrollo normal del alma.

 Las almas generan un espíritu orgulloso, miserable, vacío, de egolatría narcisista, cuando deberían generar un espíritu generoso, valiente, desprendido, entregado a Dios, obediente, libre, etc.

 Mientras sigan dedicándose a sí, a su orgullo y satisfaciendo su ego, van a continuar en tinieblas, van a seguir padeciendo la ausencia de Dios, y consecuentemente, van a seguir sufriendo el infierno, el embate de los demonios, los tormentos de todos los enemigos espirituales.

 La verdadera maduración en la vida se produce cuando las personas se olvidan de sí y dejan de buscar aceptación, reconocimiento, atención, satisfacción para su ego, etc.

 Esto solo es posible si se dedican a obedecer-seguir a Dios.

 Considerar que hay quienes dicen y fingen que no les interesa la aceptación de otros y se comportan como adolescentes rebeldes, en realidad con esa conducta están buscando desafiar, provocar y obligar a que los acepten mostrándose como odiosos.

 Esos reclaman mas aceptación todavía que quienes directamente la buscan, demandan o mendigan porque quieren que se acepte su odiosa y pestilente rebeldía caprichosa.

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