07 enero 2016

DIOS QUISO SALVARLA, PERO ELIGIÓ REBELARSE



DIOS QUISO SALVARLA, PERO ELIGIÓ REBELARSE


 En estos tiempos de rebeldía contra la Voluntad de Dios la peor parte la cumple la iglesia católica que se ha vuelto tercermundista, marxista, izquierdista, la barca de pedro escoró a la izquierda.

 Todo se ha vuelto ilegítimo desde lo terrenal y desde lo espiritual, se halla construida en falsa escuadra totalmente olvidada de Dios y en abierta rebeldía contra Él.

 Hoy en día es una corporación mas en el mundo, una empresa transnacional, un principado mundano dedicado a adquirir, conservar, defender y extender su poder mientras que vende un producto que llama ‘culto’.

 Tiene territorio propio, un estado organizado, un ejército regular, un banco propio, es un país aparte, la religión ha venido a ser solo el producto que vende.

 Encima, este producto es adulterado, como los alimentos transgénicos, ha abandonado la doctrina verdadera, ha abandonado el culto a Dios y permanece en horrenda desobediencia, en abierta rebeldía contra la Voluntad Divina.

 Es también como una secta en la que se adora la falsa imagen del líder omnipotente cuya palabra supuestamente es santa y hasta vale mas que la misma palabra de Dios.

 Se ha sumergido en una oscuridad abominable deformándose desde que ha decidido renegar de Dios, prescindir de las llamadas, advertencias, avisos y señales.

 Se han echado al olvido, se han desdeñado las innumerables apariciones Marianas, del Señor, de Santos y Ángeles, así como todas otras señales dadas por Dios.

 Dios ha querido corregirla, salvarla, pero eligió prostituirse con satanás y entregarse al mundo.

 Hoy es una guarida de delincuentes y esto es porque las sectas infernales la han carcomido por dentro encumbrándose en el poder.

 Sectas masónicas e illuminati han penetrado en ella, las herejías hoy se escupen o vomitan desde ahí, y en vez de transmitir el Espíritu de Dios transmite el espíritu de satanás llenando de tinieblas la tierra y a las almas.

 Desgraciadamente llegó la hora de su caída y es el momento en el que las almas que deseen conservar la Fe, van a tener que salir de ella porque se ha desviado completamente.

 Recordar las palabras del Apocalipsis, “Sal de ella pueblo mío porque sus pecados se han acumulado hasta el cielo y ha llegado la hora de su juicio”.

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