31 enero 2016

VERDADERO AMOR, VERDADERO MISTERIO DE DIOS, VERDADEROS INSTRUMENTOS (II)



VERDADERO AMOR, VERDADERO MISTERIO DE DIOS, VERDADEROS INSTRUMENTOS (II)
 

8.- NOS PIDE EL MILAGRO DE SALIR DE NOSOTROS MISMOS

1.- EL HORIZONTE SIEMPRE AVANZA SI CAMINAMOS

2.- NOS FALTAN AMOR Y FE

3.- CON ÉL O CONTRA ÉL

4.- PACIENCIA Y HUMILDAD

5.- ÉL TRABAJA PARA HACERNOS EL BIEN

6.- SI BIEN ES JUSTO, NO ES TAN SEVERO COMO QUEREMOS

7.- ESTAMOS LEJOS DEL CAMINO

9.- ÉL ES DIOS Y SABE LO QUE HACE


…………………………………………………………..


8.- NOS PIDE EL MILAGRO DE SALIR DE NOSOTROS MISMOS

 Hace El Señor un voto de confianza, concede a las personas una muestra de su Reino con la finalidad de que, conociéndolo, lo quieran y se esfuercen por alcanzarlo, nadie quiere lo que no conoce ni entiende.

 Concede por adelantado una muestra de su Reino y ese es el sentido de la parábola en la que dice descubre el tesoro y lo entierra.

 Habiendo hecho experiencia de lo que es su Reino las almas comienzan a esforzarse en alcanzarlo si son de buena voluntad, si son de mala voluntad terminan por confirma que no lo quieren ni merecen y que prefieren el fango, el barro, el chiquero en el que se revuelcan con y como demonios.

 Concede El Señor paz, alegría, felicidad, bienestar completitud, shaloom, plenitud, una sensación celestial, alivio en los dolores, consuelo, fortaleza, etc., nos da una muestra de lo que es su Vida-Presencia en nuestra vida.

 De nosotros depende valorar ese don fugaz de su paso y colaborar para que sea algo constante, colaborar con o que Él pide, quiere, hace, etc., para darnos su Reino.

 No nos pide milagros porque sabe que somos inútiles y miserables, nos pide sacrificios, que limitemos el orgullo, no le demos satisfacción al ego, nos pide que salgamos de nosotros mismos y queramos dirigirnos a Él.

 Los milagros los hace Él, pero de nosotros depende colaborar, darle lo mínimo necesario para que los haga. Considerar que le dieron los cinco panes y dos pescados para que Él obrase el milagro e hiciese la multiplicación en beneficio de muchos.

 Debemos orar para pedirle que haga el milagro y para colabora cuando lo esté haciendo. Tal milagro es salir del abismo de egolatría narcisistas, dejar de adorarse a sí mismo que es la misma muerte y pasar a buscarlo a Él, empezar a seguirlo a Él.

 Es como salir de egipto y dirigirse a la tierra prometida que es Él mismo. Verdaderamente es un milagro que dejemos de ser egoístas y amemos.

 Debemos comenzar siempre por Él, simplemente porque Él Es Dios y este es el orden mas simple, lógico y coherente, tenemos que empezar por amarlo a Él y lo amamos discerniendo Su Voluntad, renunciando a la propia y siguiéndolo para Que Se Haga-Reine-Triunfe su Voluntad en nuestra vida y para que así Él tenga Vida-Presencia en nosotros, y por medio nuestro en el mundo.

 Con su Paso por nuestra vida va iluminando a las almas, no solo a nosotros, e incluso por las obras que nos encarga hacer ilumina a otros porque Él las hace por medio nuestro y en nosotros.

 En esto es importante no obrar por cuenta propia, sino seguirlo-obedecerlo a Él colaborando en lo que quiere hacer para que pueda efectivamente hacer lo que quiso en beneficio de muchos, para el Verdadero y Eterno Bien de muchos.


1.- EL HORIZONTE SIEMPRE AVANZA SI CAMINAMOS


 Debemos discernir la Voluntad de Dios y seguir al Señor en esa, su Revelación porque esa es su Segunda Venida.

 Tenemos que aceptar lo que Él quiere, dispone, porque Él Es Dios y Sabe lo que hace.

 Nosotros no vemos ni entendemos, solo pensamos en el abismo del ego y nos dedicamos a satisfacerlo autodestruyéndonos, arruinándonos, estropeándonos, volviéndonos semejantes a demonios.

 El señor nos conduce a ir liberándonos de la tiranía del orgullo, a no ceder a su encanto infernal, a vencernos a nosotros mismos, porque por el delirio de orgullo nos domina, somete y esclaviza satanás.

 No sabemos, no vemos, no entendemos, por ello es que debemos prestar atención al Señor, creer en su Amor, discernir Su Voluntad y seguirlo negándonos a nosotros mismos.

 Él se ocupa de todo, sabe lo que hace, nos va llevando cuando lo obedecemos para que logremos sacrificar el ego liberándonos de la tiranía infernal del orgullo.

 Para que esto sea posible es necesario discernir Su Voluntad, sacrificarse, negar la voluntad propia, renunciar a ella y ofrecerla en sacrificio.

 Cuando morimos a nosotros mismos, nos quitamos de encima el velo del orgullo y somos liberados de los engaños satánicos, dejamos ese camino de perdición que es común en estos tiempos la egolatría narcisista infernal, el humanismo en el que cada uno se adora a sí mismo desesperándose por lograr adoración, aceptación y reconocimiento para la falsa imagen de sí.

 En el aceptar la Voluntad Divina renunciando a la propia, sacrificándola, tenemos todo, ahí es donde logramos la comunión con Dios dejando el pasado atrás, dejando el mundo, venciendo a todos los enemigos espirituales.

 Si no llegamos a esa comunión espiritual, seguimos chapoteando en el barro, revolcándonos en el chiquero con y como demonios, continuamos sujetos al limbo propio de la ambigüedad en la que queremos permanecer.

 Es el momento para crecer en la fe, mirar mas allá y ver que el horizonte siempre avanza conforme caminamos, Dios es inagotable, no hay que estancarse, debemos seguir adelante.


2.- NOS FALTAN AMOR Y FE


 No estamos listos, preparados, no somos fuertes, no nos hallamos firmes en la Fe como para dar el paso que El Señor nos pide, por ello es que seguimos evadiéndonos, escondiéndonos, huyendo.

 Nos volvemos hipócritas, perdemos el tiempo en falsedades, apariencias, queremos engañarnos a nosotros mismos y negarnos a ver la realidad.

 La realidad es que no somos tan avanzados en la fe como creemos y como queremos hacer creer que lo somos, todavía somos miserables egoístas perversos ególatras que se preocupan por sí constante y enfermizamente.

 No tenemos ni fe ni amor como es debido, naufragamos en el vicio perdiéndonos en tinieblas porque no nos encontramos firmemente unidos a Dios.

 No lo amamos como es debido y como nos llama a hacerlo, por ello es que provocamos un vacío-abismo propicio para que se llene de vicios, inmundicias, corrupciones, abominaciones, perversiones y demonios.

 No nos hemos entregado totalmente a Dios, nos hemos reservado algo, por ello es que nos atormenta el vacío y hace padecer la abominable desolación, y también ello es que los demonios encuentran un punto en el que golpear, azotarnos y meter cuñas par intentar apartarnos de Dios.

 Nos dejamos robar la devoción, perdemos la piedad, no amamos a Dios ni nos interesa mucho hacerlo, se nota en que no nos interesa ni preocupa perderlo, somos mediocres ególatras narcisistas desamorado.

 Como Dios no nos conforma ni satisface en el ego, hasta perversamente nos alegramos viéndolo perdido o encontrándonos alejados sin hacer esfuerzo por recuperarlo o volver a Él.

 Nos falta amor, solo tenemos apariencias de FE, cumplimos con Dios como en una profesión, pero no hay mas nada, por ello es que nos hallamos n tinieblas sufriendo como en el infierno.


3.- CON ÉL O CONTRA ÉL


 Todavía no hemos muerto  nosotros mismos, no hemos renunciado, seguimos evitando entregarnos total e incondicionalmente a Dios.

 Continuamos dedicados a buscar alguna satisfacción para el ego desviándonos en vicios, perversiones, corrupciones, abominaciones, caprichos, etc.

 No amamos a Dios, no nos hemos convertido en ofrenda, no hicimos consagración real y total de nosotros mismos, solo tenemos orgullo, deformaciones viciosas, corrupciones, etc.

 No queremos dejar de satisfacer el ego, de buscar adoradores para nuestro orgullo, por ello es que estamos perdiendo el tiempo que deberíamos emplear en acercarnos mas a Dios, en lograr una verdadera y total comunión con Él.

 Ni siquiera nos interesa alcanzar una verdadera y total comunión con Dios, no hay amor real, solo egolatría, miserias, miedo, vicios, maldad.

 El alma se hastía, se llena de sinsabor, le viene una sensación de asco y repulsión, y esto es debido a que no dejamos de satisfacernos, conformarnos, saciarnos, estamos como empachados de tanto dedicarnos a nosotros mismos.

 Esto ocurre aun hablando de Dios todo el tiempo porque  lo esencial y verdadero no lo hacemos, no discernimos la Voluntad de Dios, y consecuentemente, no lo obedecemos, seguimos dándole rienda suelta a la rebeldía que es la actualización del pecado original, de la primera separación de Dios.

 El problema es simple, ni siquiera tenemos ganas, intención, deseo de acercarnos a Dios, de volver a Él, de lograr una verdadera comunión con Él, entonces, no hay lugar para el sacrificio que requiere.

 Considerar que lo que no damos a Dios, nos lo termina quitando el adversario, nos envuelve, confunde, engaña y acabamos tributándoselo al enemigo, satanás, y esto ocurre en el altar del ego donde nos drogamos con soberbia para acabar delirantes de orgullo.

 Es el último instante, debemos decidirnos, con Él o contra Él, porque aun diciendo que lo seguimos y servimos, si no estamos totalmente con Él, llegamos a traicionarlo convirtiéndonos en hipócritas que cuidan las apariencias mientras que se pudren en vicios.

 Con Él, significa que discernimos su Voluntad y lo obedecemos-seguimos, quien no hace esto, aun sin notarlo, termina opuesto al Señor porque la rebeldía crece, esa cizaña se extiende y es lo que controla satanás desde afuera para controlar al alma desde adentro.


4.- PACIENCIA Y HUMILDAD


 El Señor nos ha dejado ver el abismo que hay entre Él y nosotros para que seamos conscientes de lo que debemos recorrer, hacer.

 El vacío entre Él y nosotros lo llenamos con amor, no con otra cosa.

 Es necesario que hagamos el santo sacrificio de nosotros mismos, de la voluntad propia en lo que Él pide para Que Se Haga Su Voluntad en nuestra vida y en el mundo.

 Instintiva, cómodamente, queremos que Él se mueva, que Él nos satisfaga, conforme, nos ame, etc., pero somos nosotros quienes debemos movernos, volver a Él, amarlo, llenar el vacío.

 De nosotros depende dar el paso que nos pide o no. A veces no se trata que lo hagamos nosotros, generalmente lo hace Él, pero pide permiso, que queramos, que lo aceptemos para después hacerlo.

 A veces no estamos listos, no somos fuertes, no estamos preparadas o todavía no estamos dispuestos a morir totalmente a nosotros mismos y/o a hacer frente a la nueva situación en la que seremos colocados.

 Simplemente hay que confiar en Dios, creer en su amor, discernir Su Voluntad y seguirlo puntualmente en lo que nos pide porque Él sabe lo que hace y también el tiempo en el que lo hace.

 Generalmente nos falta decisión, determinación, el estar dispuestos a seguirlo en el camino difícil que nos toca atravesar. Otras veces no estamos preparados para hacer el sacrificio que pide.

 Por ello es que todo lleva tiempo y por mas que queramos ver o tener algo diferente, no es momento, solo debemos seguir perseverando, creciendo en el deseo de ser libres y aceptar lo que por Justicia nos corresponde mientras crecemos en amor a Dios suficiente para luego poder hacer el cambio que nos pide.

 Hay que tener paciencia a Dios porque Él Es Dios y Sabe, Él hace bien todo, nos conoce, conoce la situación, etc., no hay que desconfiar, no tenemos que dejarnos enredar por los demonios en sus miedos, desconfianzas, cuestionamientos, desafíos, miserias, caprichos, etc.

 Así es que, debemos seguir, perseverar, confiar y continuar ofreciendo el santo sacrificio de nosotros mismos en la obediencia a Dios.


5.- ÉL TRABAJA PARA HACERNOS EL BIEN


 Debe crecer la voluntad de amar, el deseo de conformar a Dios, de servirlo, seguirlo y obedecerlo.

 Nos hallamos frente a frente con la miseria propia, con las limitaciones y mezquindades que somos y tenemos.

 De repente somos conscientes de todo lo que debemos esforzarnos, hacer, recorrer, lo mucho que debemos crecer en amor y voluntad de amar a Dios.

 Al no hacer lo que debemos, terminamos haciendo lo que no debemos. No le respondemos a Dios, provocamos el vacío, la ausencia, y continuamos intentando satisfacernos buscando adoración, atención, reconocimiento.

 Nos hallamos postrados en la miseria orgullosa y viciosa en la que nos hemos convertido y encima, preocupándonos aun mas por nosotros mismos desesperados en el esfuerzo de satisfacer el ego.

 Hay que darle libertad a Dios, Él sabe lo que hace y como lo hace, también cuando, tenemos que tenerle paciencia y seguir perseverando en lo que quiere, nos pide y espera de nosotros.

 Comprender que el enemigo quiere imponernos la rebeldía como salvación para apartarnos de Dios, para desvincularnos de Él, para echarlo a Él del mundo.

 Eso es lo esencial, si estamos unidos a Él, puede venir al mundo, estar, permanecer, obrar, y esto es mas allá de lo que vemos, hacemos y comprendemos.

 Nosotros solo debemos colaborar en que Él Esté, luego Él hará lo que quiera, como quiera y cuando quiera.

 El interés del enemigo es atacar eso, para impedir que Dios tenga la libertad de hacer según lo que quiera porque Dios siempre obra a favor de la humanidad, por y para Su Verdadero y Eterno Bien.

 Nuestro deber es mantener el lazo, enlace, nexo, unión con Dios, Él Sabe lo que hace. Esto siempre lo va a atacar el enemigo porque ahí es donde no solo pierde ahora sino que pierde para siempre porque es donde Dios tiene libertad de acción y Él trabaja haciendo todo bien y para siempre.


6.- SI BIEN ES JUSTO, NO ES TAN SEVERO COMO QUEREMOS


 No es lo mismo seguir al Señor que perseguirlo, debemos dejar de querer imponerle aquello que esperamos y deseamos que haga por nosotros, somos nosotros quienes debemos comenzar a hacer lo que Él quiere nos guste o no.

 Debemos comenzar a negarnos a nosotros mismos, renunciar a la propia voluntad, morir al orgullo y la egolatría narcisista.

 Esto es posible siguiéndolo-obedeciéndolo, haciendo aquello que nos pide y dejando de hacer lo que no nos pide, abandonando iniciativas propias, obras por cuenta propia como veníamos haciendo.

 En esas obras por cuenta propia decimos que beneficiamos a otros, pero es al revés, solo beneficiamos al adversario porque satisfacemos a nuestro ego e impedimos que Dios Viva y Permanezca verdaderamente.

 Por nuestras limitaciones, vicios, defectos y mezquindades no aconsejamos bien a otros, los confirmamos en el orgullo y la egolatría inclinándolos a que se vuelvan egoístas, inspirándoles que no amen y que prescindan de Dios.

 Si verdaderamente vamos a ayudar a otros tenemos que apoyarlos en que elijan la Voluntad de Dios, pero no podemos discernirla por ellos, tienen que discernirla ellos mismos, luego podemos confirmarla o no.

 Considerar que dios toma en cuenta lo que cada uno es, lo que esta dispuesto a dar, la situación, las circunstancias, etc., no es severo, no aplica un cliché, no podemos juzgar como nos parece o como si toas las situaciones fueran similares.

 Tampoco podemos aplicar la Verdad cruda y pura sin alguna contemplación o compasión porque nos excederíamos de severos. Comprender que Dios también tiene paciencia y por ello comprende las limitaciones de las personas, lo que son, lo que están dispuestas a dar y lo que pueden soportar.

 Algo que vemos como inevitable ahora no significa que sea totalmente irremediable ni quiere decir que fatalmente llegue ahora.

 Dios puede conceder un poco de tiempo para dar  a las almas una oportunidad de corregirse y/o fortalecerse preparándolas para que afronten ese hecho mas adelante.

 Si bien Es Justo, no es tan severo como orgullosos de nosotros mismos queremos que sea. Si para nosotros su Palabra es ley  y lo es al momento que la pronuncia, no es lo mismo para otros que no están dispuestos a seguirlo-obedecerlo, y no por ello los condena, también tiene un poco de paciencia.


7.- ESTAMOS LEJOS DEL CAMINO


 Como no tenemos amor, no tenemos paciencia, si hubiese amor y voluntad de amar, la paciencia sería la expresión natural del amor que tenemos.

 No amamos a Dios como es debido, por ello es que no le tenemos paciencia. Lo mismo vale para con nosotros mismos, el prójimo y los enemigos.

 Si no amamos ni a Dios, ni a nosotros ni a otros, en vano nos llamamos ‘cristianos’, nada tenemos del Señor, al contrario, todo lo tenemos del anticristo.

 Somos orgullosos ególatras narcisistas infernales, solo y siempre pensamos en nosotros mismos, no levantamos la cabeza-mirada-pensamiento de la nada inútil y miserable en la que nos hemos convertido.

 Lo esencial es amar, pero no amamos ni nos interesa hacerlo y esto es porque nos amamos-adoramos a nosotros mismos y encima, mal.

 Ni siquiera nos amamos verdaderamente porque no nos hemos aceptado, adoramos la imagen falsa que de nosotros hemos forjado, por ello es que nos llenamos de orgullo-amor propio.

 Eso en el fondo es autodesprecio, porque esa imagen surge del odio y desprecio que sentimos al habernos conocido.

 Solo hay miserias en nosotros, por ello es que resulta imposible dar algo bueno, solo damos o escupimos miserias aun cundo decimos y creemos que hacemos algo bueno.

 Ni aun diciendo y queriendo creer que hacemos algo bueno estamos dando o haciendo algo bueno porque lo que hacemos en realidad es buscar satisfacción para el ego, reconocimiento para le orgullo, saciedad para ese deseo de adoración infernal que arde en el alma al habernos apartado de Dios.

 No hemos aceptado la Verdad, renegamos y huimos de ella, permanecemos en la mentira no queriendo ver lo que somos en realidad y por ello es que nos mentimos inventando fantasías, alzando la imagen falsa por la que esperamos-queremos ser adorados siguiendo en esto a satanás y sus demonios.

 Debemos ver y aceptar-perdonar lo que somos, ahí nos amamos verdaderamente y ahí es que vamos a poder amar verdaderamente. Evidentemente tenemos que generar amor, aceptar la Verdad, todavía estamos muy lejos del verdadero camino, mucho mas aun del heroísmo de los mártires.


9.- ÉL ES DIOS Y SABE LO QUE HACE


 Demonios y la muerte eterna-tinieblas, se echan encima de las almas con la intención no solo de atormentarlas sino también de succionarles vida, se las comen crudas y ahí es donde les provocan los tormentos infernales que padecen.

 Caen encima de las almas por sus vicios, corrupciones, abominaciones, depravaciones, ambiciones, etc.

 Son las mismas almas las que les están dando poder a los enemigos que las destrozan y hacen padecer, los mismos que las arrastrarán a la condenación eterna.

 Para liberarlas es que El Señor les pide confianza, sacrificio, negación de sí, perseverancia en lo que es su voluntad.

 Las almas no ven ni entienden, pero el Señor sabe lo que hace, por ello es que les pide confianza, que disciernan su Voluntad y colaboren, porque Él las dirige en el combate contra los enemigos infernales que ni siquiera en o conocen y que mucho menos saben lo que hacen o como lo hacen.

 El Señor quiere salvar almas, pero éstas no quieren ser salvadas, solo se preocupan por continuar sosteniendo su orgullo delirante, seguir satisfaciendo vicios, concretando ambiciones, etc.

 Mientras no mueran a su orgullo y egolatría, no van a poder quitarse de encima el velo de tinieblas, no van a poder vencer a la muerte entera ni liberase de su acoso, peso. Este espíritu inmundo infernal va a continuar succionándoles vida, quitándoles vitalidad y también determinar o dominar su rumbo arrastrándolas a la perdición eterna.

 Solo por el santo sacrificio de sí mismo, de la voluntad propia, para obedecer a Dios es que se liberan las almas del acoso y preeminencia de las tinieblas-muerte eterna. Comprender la necesidad y urgencia de tal sacrificio, de discernir la Voluntad de Dios y de obedecerlo renunciando a la propia para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en la vida y en el mundo.

 Este sacrificio lo determina El Señor porque Él sabe como vencer a las tinieblas-muerte eterna, sabe como vencer al orgullo y conducirnos a abandonar la egolatría purgando el deseo de adoración infernal que arde en el alma como herencia, como producto del vacío que deja la muerte al succionarnos vida.

 Mientras las almas se resisten, oponen y reniegan huyendo del sacrificio de sí, oponiéndose rotundamente a morir a sí mismas para aceptar la Verdad y entregase a la Voluntad de Dios, continúan dándole fuerza a sus enemigos que se desatan ante la desobediencia desatada contra la Voluntad de Dios.

 Hay que confiar en Dios, creer en su Amor, ahí es donde Él puede obrar como Dios y llegar a hacernos el Bien Verdadero. Tenemos que perseverar en la fe y crecer en el amor a Él, dejarnos de mezquindades y comenzar a seguirlo en su Voluntad porque Él Es Dios y Sabe lo que hace, así como y cuando lo hace.


NO SE COMPRENDE AUN, PERO DE ESTO DEPENDE LA VIDA:






Dr. Jorge Benjamín Lojo.





VIDA ESPIRITUAL (II)



VIDA ESPIRITUAL (II)

 

8.- NOS PIDE EL MILAGRO DE SALIR DE NOSOTROS MISMOS

1.- EL HORIZONTE SIEMPRE AVANZA SI CAMINAMOS

2.- NOS FALTAN AMOR Y FE

3.- CON ÉL O CONTRA ÉL

4.- PACIENCIA Y HUMILDAD

5.- ÉL TRABAJA PARA HACERNOS EL BIEN

6.- SI BIEN ES JUSTO, NO ES TAN SEVERO COMO QUEREMOS

7.- ESTAMOS LEJOS DEL CAMINO

9.- ÉL ES DIOS Y SABE LO QUE HACE


…………………………………………………………..


8.- NOS PIDE EL MILAGRO DE SALIR DE NOSOTROS MISMOS

 Hace El Señor un voto de confianza, concede a las personas una muestra de su Reino con la finalidad de que, conociéndolo, lo quieran y se esfuercen por alcanzarlo, nadie quiere lo que no conoce ni entiende.

 Concede por adelantado una muestra de su Reino y ese es el sentido de la parábola en la que dice descubre el tesoro y lo entierra.

 Habiendo hecho experiencia de lo que es su Reino las almas comienzan a esforzarse en alcanzarlo si son de buena voluntad, si son de mala voluntad terminan por confirma que no lo quieren ni merecen y que prefieren el fango, el barro, el chiquero en el que se revuelcan con y como demonios.

 Concede El Señor paz, alegría, felicidad, bienestar completitud, shaloom, plenitud, una sensación celestial, alivio en los dolores, consuelo, fortaleza, etc., nos da una muestra de lo que es su Vida-Presencia en nuestra vida.

 De nosotros depende valorar ese don fugaz de su paso y colaborar para que sea algo constante, colaborar con o que Él pide, quiere, hace, etc., para darnos su Reino.

 No nos pide milagros porque sabe que somos inútiles y miserables, nos pide sacrificios, que limitemos el orgullo, no le demos satisfacción al ego, nos pide que salgamos de nosotros mismos y queramos dirigirnos a Él.

 Los milagros los hace Él, pero de nosotros depende colaborar, darle lo mínimo necesario para que los haga. Considerar que le dieron los cinco panes y dos pescados para que Él obrase el milagro e hiciese la multiplicación en beneficio de muchos.

 Debemos orar para pedirle que haga el milagro y para colabora cuando lo esté haciendo. Tal milagro es salir del abismo de egolatría narcisistas, dejar de adorarse a sí mismo que es la misma muerte y pasar a buscarlo a Él, empezar a seguirlo a Él.

 Es como salir de egipto y dirigirse a la tierra prometida que es Él mismo. Verdaderamente es un milagro que dejemos de ser egoístas y amemos.

 Debemos comenzar siempre por Él, simplemente porque Él Es Dios y este es el orden mas simple, lógico y coherente, tenemos que empezar por amarlo a Él y lo amamos discerniendo Su Voluntad, renunciando a la propia y siguiéndolo para Que Se Haga-Reine-Triunfe su Voluntad en nuestra vida y para que así Él tenga Vida-Presencia en nosotros, y por medio nuestro en el mundo.

 Con su Paso por nuestra vida va iluminando a las almas, no solo a nosotros, e incluso por las obras que nos encarga hacer ilumina a otros porque Él las hace por medio nuestro y en nosotros.

 En esto es importante no obrar por cuenta propia, sino seguirlo-obedecerlo a Él colaborando en lo que quiere hacer para que pueda efectivamente hacer lo que quiso en beneficio de muchos, para el Verdadero y Eterno Bien de muchos.


1.- EL HORIZONTE SIEMPRE AVANZA SI CAMINAMOS


 Debemos discernir la Voluntad de Dios y seguir al Señor en esa, su Revelación porque esa es su Segunda Venida.

 Tenemos que aceptar lo que Él quiere, dispone, porque Él Es Dios y Sabe lo que hace.

 Nosotros no vemos ni entendemos, solo pensamos en el abismo del ego y nos dedicamos a satisfacerlo autodestruyéndonos, arruinándonos, estropeándonos, volviéndonos semejantes a demonios.

 El señor nos conduce a ir liberándonos de la tiranía del orgullo, a no ceder a su encanto infernal, a vencernos a nosotros mismos, porque por el delirio de orgullo nos domina, somete y esclaviza satanás.

 No sabemos, no vemos, no entendemos, por ello es que debemos prestar atención al Señor, creer en su Amor, discernir Su Voluntad y seguirlo negándonos a nosotros mismos.

 Él se ocupa de todo, sabe lo que hace, nos va llevando cuando lo obedecemos para que logremos sacrificar el ego liberándonos de la tiranía infernal del orgullo.

 Para que esto sea posible es necesario discernir Su Voluntad, sacrificarse, negar la voluntad propia, renunciar a ella y ofrecerla en sacrificio.

 Cuando morimos a nosotros mismos, nos quitamos de encima el velo del orgullo y somos liberados de los engaños satánicos, dejamos ese camino de perdición que es común en estos tiempos la egolatría narcisista infernal, el humanismo en el que cada uno se adora a sí mismo desesperándose por lograr adoración, aceptación y reconocimiento para la falsa imagen de sí.

 En el aceptar la Voluntad Divina renunciando a la propia, sacrificándola, tenemos todo, ahí es donde logramos la comunión con Dios dejando el pasado atrás, dejando el mundo, venciendo a todos los enemigos espirituales.

 Si no llegamos a esa comunión espiritual, seguimos chapoteando en el barro, revolcándonos en el chiquero con y como demonios, continuamos sujetos al limbo propio de la ambigüedad en la que queremos permanecer.

 Es el momento para crecer en la fe, mirar mas allá y ver que el horizonte siempre avanza conforme caminamos, Dios es inagotable, no hay que estancarse, debemos seguir adelante.


2.- NOS FALTAN AMOR Y FE


 No estamos listos, preparados, no somos fuertes, no nos hallamos firmes en la Fe como para dar el paso que El Señor nos pide, por ello es que seguimos evadiéndonos, escondiéndonos, huyendo.

 Nos volvemos hipócritas, perdemos el tiempo en falsedades, apariencias, queremos engañarnos a nosotros mismos y negarnos a ver la realidad.

 La realidad es que no somos tan avanzados en la fe como creemos y como queremos hacer creer que lo somos, todavía somos miserables egoístas perversos ególatras que se preocupan por sí constante y enfermizamente.

 No tenemos ni fe ni amor como es debido, naufragamos en el vicio perdiéndonos en tinieblas porque no nos encontramos firmemente unidos a Dios.

 No lo amamos como es debido y como nos llama a hacerlo, por ello es que provocamos un vacío-abismo propicio para que se llene de vicios, inmundicias, corrupciones, abominaciones, perversiones y demonios.

 No nos hemos entregado totalmente a Dios, nos hemos reservado algo, por ello es que nos atormenta el vacío y hace padecer la abominable desolación, y también ello es que los demonios encuentran un punto en el que golpear, azotarnos y meter cuñas par intentar apartarnos de Dios.

 Nos dejamos robar la devoción, perdemos la piedad, no amamos a Dios ni nos interesa mucho hacerlo, se nota en que no nos interesa ni preocupa perderlo, somos mediocres ególatras narcisistas desamorado.

 Como Dios no nos conforma ni satisface en el ego, hasta perversamente nos alegramos viéndolo perdido o encontrándonos alejados sin hacer esfuerzo por recuperarlo o volver a Él.

 Nos falta amor, solo tenemos apariencias de FE, cumplimos con Dios como en una profesión, pero no hay mas nada, por ello es que nos hallamos n tinieblas sufriendo como en el infierno.


3.- CON ÉL O CONTRA ÉL


 Todavía no hemos muerto  nosotros mismos, no hemos renunciado, seguimos evitando entregarnos total e incondicionalmente a Dios.

 Continuamos dedicados a buscar alguna satisfacción para el ego desviándonos en vicios, perversiones, corrupciones, abominaciones, caprichos, etc.

 No amamos a Dios, no nos hemos convertido en ofrenda, no hicimos consagración real y total de nosotros mismos, solo tenemos orgullo, deformaciones viciosas, corrupciones, etc.

 No queremos dejar de satisfacer el ego, de buscar adoradores para nuestro orgullo, por ello es que estamos perdiendo el tiempo que deberíamos emplear en acercarnos mas a Dios, en lograr una verdadera y total comunión con Él.

 Ni siquiera nos interesa alcanzar una verdadera y total comunión con Dios, no hay amor real, solo egolatría, miserias, miedo, vicios, maldad.

 El alma se hastía, se llena de sinsabor, le viene una sensación de asco y repulsión, y esto es debido a que no dejamos de satisfacernos, conformarnos, saciarnos, estamos como empachados de tanto dedicarnos a nosotros mismos.

 Esto ocurre aun hablando de Dios todo el tiempo porque  lo esencial y verdadero no lo hacemos, no discernimos la Voluntad de Dios, y consecuentemente, no lo obedecemos, seguimos dándole rienda suelta a la rebeldía que es la actualización del pecado original, de la primera separación de Dios.

 El problema es simple, ni siquiera tenemos ganas, intención, deseo de acercarnos a Dios, de volver a Él, de lograr una verdadera comunión con Él, entonces, no hay lugar para el sacrificio que requiere.

 Considerar que lo que no damos a Dios, nos lo termina quitando el adversario, nos envuelve, confunde, engaña y acabamos tributándoselo al enemigo, satanás, y esto ocurre en el altar del ego donde nos drogamos con soberbia para acabar delirantes de orgullo.

 Es el último instante, debemos decidirnos, con Él o contra Él, porque aun diciendo que lo seguimos y servimos, si no estamos totalmente con Él, llegamos a traicionarlo convirtiéndonos en hipócritas que cuidan las apariencias mientras que se pudren en vicios.

 Con Él, significa que discernimos su Voluntad y lo obedecemos-seguimos, quien no hace esto, aun sin notarlo, termina opuesto al Señor porque la rebeldía crece, esa cizaña se extiende y es lo que controla satanás desde afuera para controlar al alma desde adentro.


4.- PACIENCIA Y HUMILDAD


 El Señor nos ha dejado ver el abismo que hay entre Él y nosotros para que seamos conscientes de lo que debemos recorrer, hacer.

 El vacío entre Él y nosotros lo llenamos con amor, no con otra cosa.

 Es necesario que hagamos el santo sacrificio de nosotros mismos, de la voluntad propia en lo que Él pide para Que Se Haga Su Voluntad en nuestra vida y en el mundo.

 Instintiva, cómodamente, queremos que Él se mueva, que Él nos satisfaga, conforme, nos ame, etc., pero somos nosotros quienes debemos movernos, volver a Él, amarlo, llenar el vacío.

 De nosotros depende dar el paso que nos pide o no. A veces no se trata que lo hagamos nosotros, generalmente lo hace Él, pero pide permiso, que queramos, que lo aceptemos para después hacerlo.

 A veces no estamos listos, no somos fuertes, no estamos preparadas o todavía no estamos dispuestos a morir totalmente a nosotros mismos y/o a hacer frente a la nueva situación en la que seremos colocados.

 Simplemente hay que confiar en Dios, creer en su amor, discernir Su Voluntad y seguirlo puntualmente en lo que nos pide porque Él sabe lo que hace y también el tiempo en el que lo hace.

 Generalmente nos falta decisión, determinación, el estar dispuestos a seguirlo en el camino difícil que nos toca atravesar. Otras veces no estamos preparados para hacer el sacrificio que pide.

 Por ello es que todo lleva tiempo y por mas que queramos ver o tener algo diferente, no es momento, solo debemos seguir perseverando, creciendo en el deseo de ser libres y aceptar lo que por Justicia nos corresponde mientras crecemos en amor a Dios suficiente para luego poder hacer el cambio que nos pide.

 Hay que tener paciencia a Dios porque Él Es Dios y Sabe, Él hace bien todo, nos conoce, conoce la situación, etc., no hay que desconfiar, no tenemos que dejarnos enredar por los demonios en sus miedos, desconfianzas, cuestionamientos, desafíos, miserias, caprichos, etc.

 Así es que, debemos seguir, perseverar, confiar y continuar ofreciendo el santo sacrificio de nosotros mismos en la obediencia a Dios.


5.- ÉL TRABAJA PARA HACERNOS EL BIEN


 Debe crecer la voluntad de amar, el deseo de conformar a Dios, de servirlo, seguirlo y obedecerlo.

 Nos hallamos frente a frente con la miseria propia, con las limitaciones y mezquindades que somos y tenemos.

 De repente somos conscientes de todo lo que debemos esforzarnos, hacer, recorrer, lo mucho que debemos crecer en amor y voluntad de amar a Dios.

 Al no hacer lo que debemos, terminamos haciendo lo que no debemos. No le respondemos a Dios, provocamos el vacío, la ausencia, y continuamos intentando satisfacernos buscando adoración, atención, reconocimiento.

 Nos hallamos postrados en la miseria orgullosa y viciosa en la que nos hemos convertido y encima, preocupándonos aun mas por nosotros mismos desesperados en el esfuerzo de satisfacer el ego.

 Hay que darle libertad a Dios, Él sabe lo que hace y como lo hace, también cuando, tenemos que tenerle paciencia y seguir perseverando en lo que quiere, nos pide y espera de nosotros.

 Comprender que el enemigo quiere imponernos la rebeldía como salvación para apartarnos de Dios, para desvincularnos de Él, para echarlo a Él del mundo.

 Eso es lo esencial, si estamos unidos a Él, puede venir al mundo, estar, permanecer, obrar, y esto es mas allá de lo que vemos, hacemos y comprendemos.

 Nosotros solo debemos colaborar en que Él Esté, luego Él hará lo que quiera, como quiera y cuando quiera.

 El interés del enemigo es atacar eso, para impedir que Dios tenga la libertad de hacer según lo que quiera porque Dios siempre obra a favor de la humanidad, por y para Su Verdadero y Eterno Bien.

 Nuestro deber es mantener el lazo, enlace, nexo, unión con Dios, Él Sabe lo que hace. Esto siempre lo va a atacar el enemigo porque ahí es donde no solo pierde ahora sino que pierde para siempre porque es donde Dios tiene libertad de acción y Él trabaja haciendo todo bien y para siempre.


6.- SI BIEN ES JUSTO, NO ES TAN SEVERO COMO QUEREMOS


 No es lo mismo seguir al Señor que perseguirlo, debemos dejar de querer imponerle aquello que esperamos y deseamos que haga por nosotros, somos nosotros quienes debemos comenzar a hacer lo que Él quiere nos guste o no.

 Debemos comenzar a negarnos a nosotros mismos, renunciar a la propia voluntad, morir al orgullo y la egolatría narcisista.

 Esto es posible siguiéndolo-obedeciéndolo, haciendo aquello que nos pide y dejando de hacer lo que no nos pide, abandonando iniciativas propias, obras por cuenta propia como veníamos haciendo.

 En esas obras por cuenta propia decimos que beneficiamos a otros, pero es al revés, solo beneficiamos al adversario porque satisfacemos a nuestro ego e impedimos que Dios Viva y Permanezca verdaderamente.

 Por nuestras limitaciones, vicios, defectos y mezquindades no aconsejamos bien a otros, los confirmamos en el orgullo y la egolatría inclinándolos a que se vuelvan egoístas, inspirándoles que no amen y que prescindan de Dios.

 Si verdaderamente vamos a ayudar a otros tenemos que apoyarlos en que elijan la Voluntad de Dios, pero no podemos discernirla por ellos, tienen que discernirla ellos mismos, luego podemos confirmarla o no.

 Considerar que dios toma en cuenta lo que cada uno es, lo que esta dispuesto a dar, la situación, las circunstancias, etc., no es severo, no aplica un cliché, no podemos juzgar como nos parece o como si toas las situaciones fueran similares.

 Tampoco podemos aplicar la Verdad cruda y pura sin alguna contemplación o compasión porque nos excederíamos de severos. Comprender que Dios también tiene paciencia y por ello comprende las limitaciones de las personas, lo que son, lo que están dispuestas a dar y lo que pueden soportar.

 Algo que vemos como inevitable ahora no significa que sea totalmente irremediable ni quiere decir que fatalmente llegue ahora.

 Dios puede conceder un poco de tiempo para dar  a las almas una oportunidad de corregirse y/o fortalecerse preparándolas para que afronten ese hecho mas adelante.

 Si bien Es Justo, no es tan severo como orgullosos de nosotros mismos queremos que sea. Si para nosotros su Palabra es ley  y lo es al momento que la pronuncia, no es lo mismo para otros que no están dispuestos a seguirlo-obedecerlo, y no por ello los condena, también tiene un poco de paciencia.


7.- ESTAMOS LEJOS DEL CAMINO


 Como no tenemos amor, no tenemos paciencia, si hubiese amor y voluntad de amar, la paciencia sería la expresión natural del amor que tenemos.

 No amamos a Dios como es debido, por ello es que no le tenemos paciencia. Lo mismo vale para con nosotros mismos, el prójimo y los enemigos.

 Si no amamos ni a Dios, ni a nosotros ni a otros, en vano nos llamamos ‘cristianos’, nada tenemos del Señor, al contrario, todo lo tenemos del anticristo.

 Somos orgullosos ególatras narcisistas infernales, solo y siempre pensamos en nosotros mismos, no levantamos la cabeza-mirada-pensamiento de la nada inútil y miserable en la que nos hemos convertido.

 Lo esencial es amar, pero no amamos ni nos interesa hacerlo y esto es porque nos amamos-adoramos a nosotros mismos y encima, mal.

 Ni siquiera nos amamos verdaderamente porque no nos hemos aceptado, adoramos la imagen falsa que de nosotros hemos forjado, por ello es que nos llenamos de orgullo-amor propio.

 Eso en el fondo es autodesprecio, porque esa imagen surge del odio y desprecio que sentimos al habernos conocido.

 Solo hay miserias en nosotros, por ello es que resulta imposible dar algo bueno, solo damos o escupimos miserias aun cundo decimos y creemos que hacemos algo bueno.

 Ni aun diciendo y queriendo creer que hacemos algo bueno estamos dando o haciendo algo bueno porque lo que hacemos en realidad es buscar satisfacción para el ego, reconocimiento para le orgullo, saciedad para ese deseo de adoración infernal que arde en el alma al habernos apartado de Dios.

 No hemos aceptado la Verdad, renegamos y huimos de ella, permanecemos en la mentira no queriendo ver lo que somos en realidad y por ello es que nos mentimos inventando fantasías, alzando la imagen falsa por la que esperamos-queremos ser adorados siguiendo en esto a satanás y sus demonios.

 Debemos ver y aceptar-perdonar lo que somos, ahí nos amamos verdaderamente y ahí es que vamos a poder amar verdaderamente. Evidentemente tenemos que generar amor, aceptar la Verdad, todavía estamos muy lejos del verdadero camino, mucho mas aun del heroísmo de los mártires.


9.- ÉL ES DIOS Y SABE LO QUE HACE


 Demonios y la muerte eterna-tinieblas, se echan encima de las almas con la intención no solo de atormentarlas sino también de succionarles vida, se las comen crudas y ahí es donde les provocan los tormentos infernales que padecen.

 Caen encima de las almas por sus vicios, corrupciones, abominaciones, depravaciones, ambiciones, etc.

 Son las mismas almas las que les están dando poder a los enemigos que las destrozan y hacen padecer, los mismos que las arrastrarán a la condenación eterna.

 Para liberarlas es que El Señor les pide confianza, sacrificio, negación de sí, perseverancia en lo que es su voluntad.

 Las almas no ven ni entienden, pero el Señor sabe lo que hace, por ello es que les pide confianza, que disciernan su Voluntad y colaboren, porque Él las dirige en el combate contra los enemigos infernales que ni siquiera en o conocen y que mucho menos saben lo que hacen o como lo hacen.

 El Señor quiere salvar almas, pero éstas no quieren ser salvadas, solo se preocupan por continuar sosteniendo su orgullo delirante, seguir satisfaciendo vicios, concretando ambiciones, etc.

 Mientras no mueran a su orgullo y egolatría, no van a poder quitarse de encima el velo de tinieblas, no van a poder vencer a la muerte entera ni liberase de su acoso, peso. Este espíritu inmundo infernal va a continuar succionándoles vida, quitándoles vitalidad y también determinar o dominar su rumbo arrastrándolas a la perdición eterna.

 Solo por el santo sacrificio de sí mismo, de la voluntad propia, para obedecer a Dios es que se liberan las almas del acoso y preeminencia de las tinieblas-muerte eterna. Comprender la necesidad y urgencia de tal sacrificio, de discernir la Voluntad de Dios y de obedecerlo renunciando a la propia para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en la vida y en el mundo.

 Este sacrificio lo determina El Señor porque Él sabe como vencer a las tinieblas-muerte eterna, sabe como vencer al orgullo y conducirnos a abandonar la egolatría purgando el deseo de adoración infernal que arde en el alma como herencia, como producto del vacío que deja la muerte al succionarnos vida.

 Mientras las almas se resisten, oponen y reniegan huyendo del sacrificio de sí, oponiéndose rotundamente a morir a sí mismas para aceptar la Verdad y entregase a la Voluntad de Dios, continúan dándole fuerza a sus enemigos que se desatan ante la desobediencia desatada contra la Voluntad de Dios.

 Hay que confiar en Dios, creer en su Amor, ahí es donde Él puede obrar como Dios y llegar a hacernos el Bien Verdadero. Tenemos que perseverar en la fe y crecer en el amor a Él, dejarnos de mezquindades y comenzar a seguirlo en su Voluntad porque Él Es Dios y Sabe lo que hace, así como y cuando lo hace.


NO SE COMPRENDE AUN, PERO DE ESTO DEPENDE LA VIDA:





Dr. Jorge Benjamín Lojo.